Mi primer viaje a África. Uganda.

diciembre 9, 2011 | África, Iks, Kidepo, Relatos, Uganda

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Llegué a Entebbe tarde, sobre las 20 horas, el guía ya nos estaba esperando. Tiempo justo para llegar al Hotel de Kampala, dejar las bolsas en las habitaciones y cenar. Recién cenados y ya más relajados, el guía nos hizo el Breefing de lo que sería el día siguiente. Haríamos dos grupos para dirigirnos al nordeste del país (casi al extremo opuesto de dónde nos encontrábamos) en avioneta, al P. N. de Kidepo, me alegre al verme englobado en el primer grupo.

A la 5 de la mañana sonó el despertador y a las 6’30 ya estábamos en el aeropuerto. Papeleos y algún que otro problema hizo que nos tuviéramos que esperar dos o tres horas en él (África es así! Iría oyendo casi a diario a lo largo del viaje).

Excitado como un niño pequeño, despegamos. Hacía dos días que había salido de España y solo conocía de Africa un triste aeropuerto y un nostálgico hotel. Desde arriba, a lo largo de más de una hora de vuelo, descubrí un húmedo jardín como país. Me dió la impresión de que eran escasa las ciudades que existían en este ( tal como nosotros las entendemos), y que los pueblos no llegaban a ser más que unas pocas decenas de casas que de vez en cuando acompañaban las largas rectas de roja pista que rallaban el paisaje. A lo largo del camino, infinidad de campos trabajados con fantasiosas formas como límites hacía parecer que las líneas rectas solo existían para las ya mencionadas pistas.

Ya sobrevolando Kidepo… un verde valle salpicado con variopintos arboles, a cual más exótico (arboles salchicheros, acacias, infinidad de tipos de palmera, algún baobab y muchos más de los cuales desconozco su nombre).

Aterrizamos en una pista con un primer sobresalto. A media pista nos topamos con dos antílopes que para huir del avión se ponen a correr delante nuestro. El piloto consigue frenar bien el avión con aparente tranquilidad, aunque la nerviosa sonrisa una vez parado el avión le delata.

Un camión 4×4 de los años 60 nos estaba esperando. Nos acomodamos en la caja del camión, habilitada con fuertemente atadas butacas señoriales que más tarde averiguaríamos de donde procedían.

El camión arranca. Vemos a la avioneta despegar y de pronto este se para. Veo la avioneta que viene hacía nosotros. Adivino enseguida que nos va a hacer un vuelo rasante por encima nuestro. Dudo en vivirlo o fotografiarlo. Recuerdo la promesa que le hice a mi hijo de documentarle todo el viaje y me escondo tras la cámara. Gritos de alegría y excitación.

Nos habilitaron en un sencillísimo lodge en el mismo interior del Parque.

Ya por la tarde nos dispusimos a hacer un safari. Elefantes, infinidad de antílopes, y un león que al acercarnos demasiado y este levantarse confirmábamos lo que ya sospechábamos por sus arañazos en la cara… se distanció cojeando.

Cenamos. Breefing. Mañana vamos a ver a los Iks. Son unas tribus con la agricultura como base de sustentación que viven en lo alto de las montañas (2700 metros). El trekking es duro y largo, y la base de este esta a 2 horas de camión. Se decide la diana a la 3.5 de la mañana. Antes de irnos a dormir salimos a una terracita que hay en el comedor. Un barrido con la linterna me hace descubrir numerosos ojos que se acercan tímidamente. Son chacales atraídos por el olor a comida. Levanto los ojos y descubro un cielo con más estrellas de las que os podéis imaginar pegadas a un negro cielo partido por la mitad por la nebulosa de la Vía Láctea.

Nos vamos a dormir. Una fuerte tormenta rompe el rítmico sonido de mis ronquidos (según mi compañero!). Despierta a todos con los rayos y truenos menos a mi, que estaba exhausto. El agua entra en las cabañas. Yo no me entero de nada.

A las cuatro estamos desayunados y a la espera del camión. Al final, el guía los va a buscar (se habían dormido). Conductor y dos rangers armados aparecen con el camión. Nos sorprende mucho la ausencia de luces en el camión. Subimos y al cabo de una media hora de camino nos piden una linterna para poder ir viendo por dónde pasa el camión.

Poco tiempo después de amanecer llegamos a la base del trekking. Es un poblado Karabajon (transcribo fonéticamente, no sé como se escribe).

Al llegar nos rodean y nos miran fijamente, con una cara tan seria que ralla lo hostilidad. Huelen muy mal. No estoy acostumbrado. Visten con escasos y sucios trapos. Mucho griterío. Es ahí dónde tenemos que seleccionar los porteadores y todos quieren ser elegidos.

Al cabo de una media hora podemos iniciar la marcha. Al principio el camino es plano con pequeñas colinas a ambos lados salpicadas por pequeñas aldeas de 3 a 4 redondas chozas hechas de madera y barro con un cono de paja por tejado. Miro al horizonte. Infinidad de gente (niños sobre todo) corren hacia el camino por el que pasaremos en breve y una vez allí se ponen expectantes e inmóviles, con esa cara y esa mirada. Descubro que puedo romper esa expresión hostil por una iluminada sonrisa al dirigirles el más leve saludo, y este poder me embriaga.

Escoltados por los dos rangers empezamos a subir. Me sorprende que uno de ellos lleve una gallina viva con las patas atadas. Al preguntar me dicen que eso es su comida. Aunque la temperatura es buena, el sol nos aplasta (estamos muy cerca del ecuador). Me falta el aire y recuerdo que solo hace dos meses que dejé de fumar. El camino se hace interminable y el cansancio nos nubla los bonitos paisajes que vamos cruzando. Los porteadores, mal calzados, y fuertemente cargados, no dejan de parlotear como si estuviesen en una terracita tomando un café. No les cae ni una gota de sudor.

Sobre las tres de la tarde llegamos. El guía hace una avanzadilla para anunciar nuestra llegada a los Iks. Mientras esperamos, estudio el poblado. Parece una fortaleza de ramas espinosas en apariencia mal puestas. La entrada es tan estrecha y baja que obliga a arrastrarte si quieres hacer uso de ella. El guía nos pega un grito para que avancemos hasta él. Olores intensos y desagradables. El jefe entre otros nos da la bienvenida. Les saludamos uno a uno con su saludo (Marrana Suc), dándoles la mano e inclinando levemente la cabeza. Empiezan los malos entendidos. Una chica se da cuenta de que se ha dejado a alguien por saludar, y cuando ya se retiraba vuelve a reincorporarse a reparar tal descuido, después una mujer del jefe se piensa que ha pasado sin saludarla a ella (nos ven a todos iguales). Esta le llama la atención con mala cara ante nuestra impotencia de explicarnos que todo a sido un error.

El guía, en su prospección, les había prometido una serie de alimentos básicos y mantas que ellos habían pedido. El idioma fue el causante del siguiente mal entendido. Al parecer una de las cosas que habían pedido era sal, y el guía en vez de esta, les trajo harina. Empezaron a gritar. Estábamos asustados. No sabíamos lo que pasaba. Al final, con dificultades, el guía se hizo entender prometiendo que repararía tal error en la próxima incursión.

Por este motivo y la falta de terreno llano para acampar, fuimos a otro poblado Ik que estaba a media hora de camino. Allí entramos en el poblado. Descubrimos que sus poblados eran como laberintos, nos observamos y estudiamos detenidamente. Nos invitaron a entrar en sus chozas… estuvo bien.

Al poco rato fui testigo como un miembro de la tribu, ebrio perdido, buscaba encararse con un compañero de viaje, estábamos en su laberíntico poblado. Le dimos la espalda apretando los dientes mientras oíamos sus voces carentes de significado para nosotros. No era fácil salir de ahí, y el pánico empezaba a asomar. Suspiro al encontrar la salida.

Suponemos que una reprimenda interna hizo al ebrio buscar a mi compañero para estrecharle la mano en son de paz.

Plantamos las tiendas al lado de su poblado. Era incómodo ya que estábamos constantemente cercados por ellos, observándonos. Empieza a llover y eso nos obliga a retirarnos a la tiendas, aprovechando para descansar. Lo agradezco.

Al cabo de una hora aproximadamente para de llover, y vamos saliendo de las tiendas. Al cabo de un rato, empieza una extraña escena. Los porteadores intentaban convencer al guía de que les comprara una cabra a los is para ellos… al final cede. Enseguida empezamos a oír los berridos del animal. Al instante ya la tienen degollada y se están bebiendo la sangre de manera ostentosa y, por que no decirlo, con algún toque teatral, a sabiendas de la impresión que nos causaba tal acto.

Cenamos y a dormir.

Al día siguiente decidimos visitar a otro poblado a media hora de camino. Ahí si que disfrute. Al llegar nos pidieron comida. Los que teníamos, les dimos los cacahuetes que nos habían dado para el treking. Descubrimos con gran asombro, que por pequeño que fuera el puñado que le dábamos a cualquier niño, lo repartía minuciosamente con todos los circundantes.

El jefe, un hombre mas bien viejo, medio desvestido y calzado con unas botas de agua nos dio una gran bienvenida. Bailaron para nosotros y nosotros nos sumamos a ellos. Unas niñas muy bien vestidas en las que apenas asomaban los pechos nos saludaron ceremonialmente, después se nos informo que eran las mujeres del jefe. Los saludos y el buen rollo eran constantes. Jugábamos con los niños con toda confianza. Estaba disfrutando. Nos teníamos que ir, y lo hicimos con muy buen sabor de boca.

Al regreso una tormenta nos acompañó, y al instante cambiamos los pasos por patinazos como medio de avance. Paró al cabo de media hora, pero se acercaba otra peor, cosa que nos hizo acelerar el descenso.

Llegamos al camión y cuando estábamos en el empezaron a descargar las tormentas. A la vuelta, a unos escasos 10 minutos del Bungalow, descubrimos una manada de leones que la noche que se avecinaba visitarían nuestro campamento… pero esto ya es otra historia.

Kiku Vilarasau Iglesias.

 

 

Poblado Ik en Kidepo Uganda

Poblado Ik en Kidepo Uganda

 

Trek Iks en Kidepo Uganda

Trek Iks en Kidepo Uganda

 

 

Iks en Kidepo Uganda

Iks en Kidepo Uganda

 

Camino en Kidepo Uganda

Camino en Kidepo Uganda

Iks curtiendo piel en Kidepo Uganda

Iks curtiendo piel en Kidepo Uganda

 

Elefantes en Kidepo Uganda

Elefantes en Kidepo Uganda

 

Iks en Kidepo Uganda.

Iks en Kidepo Uganda.

 

Avioneta en Kidepo Uganda

Avioneta en Kidepo Uganda

 

Iks en Kidepo Uganda.

Iks en Kidepo Uganda.

 

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